8) La vida en Lobitos … un buen entrenamiento para ser Espartano

Bueno, que decir de Lobitos, a parte de ser un spot para navegar y hacer surfing la vida en Lobitos no es sencilla. Por un lado, la forma de navegar es distinta que en Salinas o Vargas, el viento es “side off” y si no te das cuenta no coges ni una ola sin saber porqué, ya que el propio viento te aleja de ella, bueno, una tortura de baño hasta que empiezas a pillarle el truco, pasados los primeros minutos de inexplicable torpeza el baño se convierte en una experiencia inenarrable.

Por otro lado, los quehaceres cotidianos son, por decirlo de alguna manera, espartanos. No hay agua caliente nunca, aunque habría que añadir que incluso hay veces que no hay agua. Encontrar un lugar para comer tampoco es cosa fácil, la primera noche cenamos en una casa que tenía una especie de salón habilitado en la que la pareja de ancianos lugareños pelaron unas papas y nos pusieron unos filetes de pollo con arroz que no nos llegó ni a la muela.

El otro lugar denominado por los locales “El Tranqui” tampoco era más selecto, en menú era prácticamente el mismo, aunque con la diferencia que tenía café o chocolate caliente de postre. Aún así tenemos que decir que la comida, aunque humilde fue exquisita, y si además lo mezclamos con el cariño con el que nos trataban ningún restaurante de una gran ciudad de 5 tenedores podía superar estas entrañables cenas en la tranquilidad de la noche de un lugar tan especial.

Las telecomunicaciones brillaban por su ausencia, la única manera que conseguimos para poder comunicarnos con el exterior fue un usb portátil que había que colocarlo siempre de alguna manera inverosímil para que llegara la señal. De esta forma tan especial pasábamos las horas en este rincón de Perú.


Al día siguiente decidimos arriesgar y salir del lugar de práctica principal. Nos enfundamos los chaques y caminamos durante unos 40 minutos con la cometa bajo en brazo hacia un “point” que llaman “Batería”. El viento era muy flojo en la orilla y fuerte mar adentro, y por si ya no fuera suficiente dificultad, había un grupito de mejicanos aprendiendo que cada vez que pasabas cerca de ellos parecía que te iban a enredar las líneas.

Por si fuera poco, Mollo partió una quilla y tuvo que rendirse en la orilla ante la adversidad. Mientras, Heri seguía en la orilla supervisándolo todo (ese día decidió hacer surfing y se quedó con las ganas porque estaba muy “chopy”, y ya sabemos que nuestro amigo busca la excelencia en todo momento). Anto fue cogiendo confianza en el “side off” …. y a tanto llegó que le hizo una virada por avante al estilo “in your face” a un gabacho que pasaba por allí en un windsurf, después de esa acción ee francés se quedó afeitado para todo el viaje.

Al día siguiente, y una vez más guiados por el capitán “oleaje” descubrimos otro lugar … “Piscinas”. Este “spot” era incluso mejor que el anterior, una magia del lugar digna de mención, un ola perfecta, viento al más “side” que en Lobitos, pero como siempre faltaba algo que pusiera la guinda. Después de la primera ceñida encaramos nuestra primera ola en “Piscinas”, y de repente, un mar de cabezas aparecieron justo en la base de la ola, unos 30 surferos que querían bajar la misma ola que tú.

Las maniobras de esquive eran dignas de cualquier kiter experto, a nuestra memoria llegaban maniobras al más puro estilo de la fórmula 1, abriéndonos a derecha e izquierda, metiendo “keers” en algunos momentos o frenando de manera frenética para no chocar contra ninguno de los “tablistas”. En cada ola habían cruces de miradas que recordaban al oeste americano, los surfers desafiantes clavaban sus pupilas en las nuestras, mientras nosotros afilábamos las proas sin inmutarnos ante tamaña presión. Después de un baño taquicárdico todos coincidimos en lo alucinante del trato y la consideración hacia nosotros, ya que en ningún momento nadie nos dirigió ni una mala palabra, cosa que en Gran Canaria sería impensable combinar, surferos, windurferos y kiteros en el mismo pico … IMPOSIBLE.
Desafortunadamente el viento fue desapareciendo y decidimos bajarnos algo más al sur buscando al Dios Eolo. Nuestros nuevos destinos serán Negritos y/o Pacasmayo, ya veremos como va …

1 comentario:

  1. Hola chicos,ya se os ve que no perdéis las buenas costumbres,je,je!..espero que sigais cargando la mochila de experiencias..mi aventura ya está en marcha,voy de airport en airport,hasta llegar a mi destino HANOI,ya os ,contaré.
    Un abrazo a los tres de una COMPI isletera

    ResponderEliminar